Reportaje a las Siervas de María en La Laguna

13 Nov

laguna

En el día de santa Soledad Torres Acosta, fundadora de las Siervas de María, nos encontramos con la provincial de Sevilla de dicha congregación en la casa que tienen en San Cristóbal de La Laguna. Ella se llama sor Encarnación Rodríguez y lleva un año y unos meses de provincial de 8 comunidades repartidas por toda Andalucía, Extremadura y Tenerife.

No viene sola. La acompaña su secretaria, la hermana Antonia. Sor Encarnación es una mujer con acento andaluz que en seguida capta la atención. Con don de palabra, con su numerosa experiencia en el cuidado de los enfermos y un ardor apostólico enorme, consigue que cuando empieza a hablar te contagie su pasión. “Yo crecí con el deseo de ser monja. Ya tenía la idea con 7 u 8 años de que una monja era ser toda para Dios. No estaba muy desacertada. Era tal la fuerza que yo sentía que creía que se me estaba pasando la vida y que nadie me tomaba en serio. Elsacerdote del pueblo, al ver que eso era constante, ya empezó a hacerlo pero luego lo trasladaron del pueblo. Tras su marcha, conoció a las Siervas de María y se acordó de mí. Por eso me buscó, estuvo en mi casa y me describió la misión teniendo yo 14 años. Me lo puso muy fácil el Señor porque pronto v i que aquello era lo mío. Yo no he dudado nunca de mi vocación”.

Sor Encarnación añadió que al principio le daba miedo todo lo que conllevaba el ver sangre y enfermos, pero que pronto lo superó. “Ves que el Señor ayuda. No te quita todas las dificultades, pero te sostiene en todas. Te inspiras en la Madre. Ves que la fuerza que ella ha tenido, que el carisma que ella recibió es algo vivo, de lo que uno participa. El carisma no es una idea, es una realidad viva. Y cada uno lo experimenta en aquello que tiene que hacer”.

Llama Madre a santa Soledad Torres Acosta, su fundadora. Una madrileña que se une a una idea de un sacerdote de constituir una congregación para visitar enfermos a domicilio. La santa fue la última en formar parte del comienzo de la obra y era la que aparentemente menos encajaba con la idea del sacerdote, pero al final fue la piedra angular. Cuando el sacerdote se fue con algunas monjas a fundar a Fernando Poo, santa Soledad se quedó en Madrid con las monjas mayores a petición del clérigo. “Lo otro se deshizo completamente y ella quedó al frente con un grupillo: las más mayores, las más indefensas, sin recursos económicos. Incluso mal vistas.

Unas mujeres que salen de su convento era una novedad. La idea que había de las monjas era que estuviesen recluidas en sus conventos, no que salieran de ellos a ejercer su misión fuera, y menos de noche y solas. Sin duda, rompieron los moldes de su época”. Estas monjas tuvieron dificultades al comienzo, pero al final fueron creciendo por toda España con la misión de cuidar enfermos a domicilio o donde se encontraran, con una asistencia esmerada y gratuita. “La gratuidad les hace vivir con mucha libertad, a disposición de todos –señala Sor Encarnación-. Les bastaba con escuchar las palabras dolor o necesidad para ayudar a las personas, fuesen ricas o pobres. El cuidado esmerado se hace con todo el cariño, sin pensar en la propia comodidad. Siempre estamos a disposición de lo que puede necesitar el enfermo. Y todo ello desde una dimensión de fe. La pregunta que siempre nos hacemos es: ¿Cómo le atenderías a Cristo?”. Así es el carisma con que Santa Soledad vive su obra.luisa

Precisamente, el pasado 21 de octubre se estrenó la película inspirada en su vida, “Luz de Soledad”. Está dirigida por Pablo Moreno y en ella participan, entre otros,  Lolita y Elena Furiase. El film “lo puede ver cualquier tipo de público”, indica Sor Encarnación. Desde el punto de vista humano y sociológico fue una mujer que rompió barreras. Una mujer que no se detiene ante nada. Una persona convencida de lo que es y de lo que significa el proyecto de Dios. Tras una apariencia física pobre, sin gran cultura, existe una gran sabiduría de Dios. En ella, la frase evangélica “estuve enfermo y me visitaste” cobra una gran fuerza”. La atención a los enfermos entraña una dificultad para muchas personas. Sin embargo, para estas hermanas supone un lugar de encuentro con Dios. “Cuando nosotras estamos cuidando al enfermo, su habitación se convierte en un lugar sagrado porque el Señor se hace presente de dos maneras allí. En el enfermo, para que la sierva de María vea a Cristo en él. Y, por otro lado, en la hermana, para que el enfermo vea en ella a Cristo que se le acerca irradiando misericordia y presencia de Dios. Nosotras salimos ganando cuando vemos a Cristo en el enfermo. Estoy enamorada de la misión y no he podido ejercitarla todo lo que hubiera sido mi gusto, porque me han ido mandando a otras cosas. Yo he vuelto por la mañana cantando de la satisfacción de haber cuidado al miembro dolorido de Cristo. No hay nada que pueda pagar eso.”

Para terminar, Sor Encarnación quiso enviar un mensaje de esperanza para todas aquellas personas que viven la enfermedad en carne propia o en la de algún familiar. “La persona tiene su dignidad y aunque esté enferma, está irradiando un mensaje que hay que saber captar. Cuando se cuida a un enfermo y se le ama, es capaz de hacer brotar los más nobles sentimientos de los que están a su alrededor. Por eso, el enfermo no es un ser inútil. Dios nunca mantiene una vida inútil. Especialmente a los jóvenes les  diría que valorases sus vidas e hicieran algo digno con ellas”.

IGLESIA NIVARIENSE

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