Estrella

TESTIMONIO DE ESTRELLA

Rocío Mª y CristinaEstrella

¡Hola!: soy Estrella y   la mayoría creo que me conocéis.

Hace unas semanas, Sor Ana Rosa, me propuso escribir mi testimonio sobre cómo viví la Jornada Mundial de la Juventud el verano pasado y yo encantada, acepté sin darme cuenta del trabajo que es, porque tienes miles de recuerdos y a la hora de la verdad no sabes cómo expresarte.

Tienes todos los sentimientos guardados en tu corazón, pero no sabes cómo sacarlo porque eso hay que vivirlo. Pero bueno, aquí estoy intentando impresionaros, o al menos haceros recordar esos días tan bonitos y especiales.

Y bueno lo que realmente si sé hacer sin problemas es agradecer a las Siervas de María por su hospitalidad y su forma de hacernos sentir queridas.

Esta JMJ, me ha servido para ‘’conocer’’ más a fondo a Benedicto XVI, y para hablar con Dios de una forma más cercana. Ahora es como distinto ¿no? La verdad es que volvería mil veces a una JMJ, porque te acerca mucho a Dios y ves que tu fe, aunque en algunos momentos la guardes por equis motivos, siempre la tienes ahí; y nunca es tarde para sacarla a flote.

Dejando un poco de lado la fe, que por supuesto en este viaje nunca se ha ido de nuestro lado, me gustaría recordar momentos como el teatro que hicimos en vuestro convento y en el cual me disfracé de gordo: ese, sin duda, fue un momento divertidísimo que me habéis hecho pasar en Sevilla.

Tampoco olvidaré nunca ese ratillo que me senté el día de mi santo con algunas de las hermanas; cuando ya estábamos a  punto de irnos a la cama.

Y bueno en grupo; la verdad, es que me quedo con todos los recuerdos, porque todos han merecido la pena; todos te hacen sacar una sonrisa; como en Cuatro Vientos cuando nos llovió y en vez de irnos nos quedamos allí, FIRMES EN LA

FÉ, y sonriéndole y bailándole al mal tiempo.

Esta experiencia se la recomiendo a todo el mundo porque te hace conectar con Dios de un modo especial, te hace madurar en parte y la verdad es que conoces a gente que sabes que siempre estarán ahí, como  las Siervas de María.

Y bueno si hablamos de gente; con solo mirar fotos no os hacéis una mínima idea de la locura que había montada, mirases donde mirases había gente de todo el mundo con un mismo objetivo; reencontrarse en algún lugar del mundo, en este caso Madrid; para demostrarle a todos los demás que los jóvenes sí estamos firmes en la fe; sí somos creyentes y sí seguiremos siéndolo.

Volviendo al recinto y a los recuerdos de Cuatro Vientos, no me diréis que no pasamos calor, ¿eh, Sor Ana rosa? Es curioso, porque por el día pasamos un calor tremendo y por la noche nos llovió que parecía que venía el fin del mundo ¡já,já!…

Pero aquí estamos todos los jóvenes creyentes del mundo que estuvimos allí, orgullosos del calor, y de la lluvia, porque así sí nos toman en serio respecto a nuestras creencias; digo esto por el movimiento que hicieron los indignados intentando cambiarnos de pensamientos; e intentando menospreciar la figura del Papa.

Y a parte de bonitos recuerdos, y muchas personas a mis espaldas, me llevo una bandera firmada por todo el mundo. Con esto concluyo mi testimonio, no sé si ha durado diez minutos como me pedían, pero sí he querido plasmar como fue para mí esa bonita experiencia llamada JMJ MADRID.

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