Jornada de la Vida consagrada – 2015

1 Feb

imagen V.C día 2

Carta de los Obispos del Sur en el día de la vida consagrada: 

El lema de la Jornada para este año es: «Amigos fuertes de Dios».  Verdaderamente define a la perfección lo que es la vida de un consagrado o consagrada. Son buscadores de Dios y a esta búsqueda consagran las mejores energías de su vida. Dejan lo secundario y se centran en lo verda

deramente importante: buscan a Dios en todo y, desde Él, se entregan desde sus respectivos carismas a los hombres y mujeres de su tiempo.   La Fiesta de la Presentación de Jesús en el Templo destaca, de forma especial, el símbolo de la luz.  Es la luz que,    partiendo de Cristo, se irradia sobre María y José,  sobre  Simeón y Ana.          

El consagrado tiene una experiencia singular de esta luz, de Cristo mismo, y la decisión de su entrega por entero a vivir y seguir de por vida esa luz, como son los Consejos evangélicos, son, para todo el Pueblo de Dios, signo y profecía que nos invitan a los demás a seguir también a Cristo que disipa toda tiniebla y oscuridad.  Esta jornada es buena ocasión para presentar a los fieles la riqueza y, al tiempo que damos gracias a Dios por su entrega a esta Iglesia, les invito a solicitar ante el Dueño de la Mies nuevas vocaciones de consagrados. Con mi afecto en el Señor.

+ Ramón del Hoyo López – Obispo de Jaén

  Mons. Demetrio Fernández González – Obispo de Córdoba

ana veron.La Jornada mundial de la vida consagrada, que se celebra en toda la Iglesia 

el 2 de febrero, en la
fiesta de la Candelaria, es ocasión propicia 

para agradecer a Dios el gran regalo de la vida consagrada en la Iglesia… Cuántos testimonios hemos recibido de tantos religiosos y religiosas que han gastado su vida en el servicio de Dios y de los hermanos, especialmente de los más pobres en todos los campos.  La Iglesia debe agradecer a todos los consagrados la entrega de sus vidas al Señor, el enorme servicio llevado a cabo, el fuerte testimonio de hombres y mujeres consagrados a Dios para toda la vida. Realmente, si nos faltara ese ejército de amor formado por tantas personas consagradas, a la Iglesia le faltaría un referente necesario para caminar hacia la santidad, a la que todos somos llamados. Los consagrados/as tiran de todo el Pueblo de Dios hacia arriba, a los valores evangélicos que sólo la gracia de Dios puede sostener. Los consagrados son los motores principales de un mundo nuevo, la nueva civilización del amor. Los consagrados nos recuerdan que lo que parece imposible para los hombres, es posible para Dios.

Recibid mi afecto y mi bendición

 AMIGOS FUERTES DE DIOS

TESTIMONIOS DE HERMANAS  –   Testimonio Sor Mª Trinidad 300115

“Eres precioso ante mí, de gran precio, y yo te amo” (Is. 43, 4)s. tRINI

Mi nombre es Sor Mª Trinidad Melguizo Morales, natural de Dúrcal (Granada), pertenezco a la Congregación de Siervas de María, Ministras de los Enfermos, que fue fundada un 15 de agosto de 1851, en Chamberí (Madrid); siendo nuestra fundadora Santa Mª Soledad Torres Acosta. Nuestro carisma-misión en la Iglesia es el de cuidar a los enfermos gratuitamente preferentemente  en su domicilio, de día y de noche, sin distinción de raza, religión  o condición social; aunque abarcamos toda la rama sanitaria: hospitales, dispensarios, misiones, etc. haciendo realidad la consigna evangélica: “Dad gratis lo que habéis recibido gratis” y “Estuve Enfermo y me visitasteis”.

            Como testimonio de mi vocación, puedo decir que se cumplen en mí las palabras del profeta Isaías: “El Señor me llamó desde el vientre materno, de las entrañas de mi madre, y pronunció mi nombre” (Is. 49, 5), por lo que doy gracias a Dios, viviéndolo cada día como una realidad profunda desde la que se renueva el sí de mi vocación, apoyada en Él, “porque mi Dios es mi fuerza” (Is. 49, 5), que tuvo la iniciativa de llamarme para ser suya: “ Me desposaré contigo para siempre…en misericordia y ternura, me desposaré contigo en fidelidad y conocerás al Señor” (Os. 2, 21-22)

La luz de la fe llegó a mi hogar a través de María, primeramente con el rezo diario del rosario en familia y más tarde, con la práctica de los sacramentos: Misa dominical y confesión. En el discernimiento de mi vocación durante la adolescencia la Santísima Virgen ocupó un lugar primordial, a Ella le pedía me enseñara cómo era su Hijo, sus gustos, etc. para poder agradarle y complacerle en todo. Fue a través de la lectura del Evangelio y del encuentro con Él presente en el Santísimo Sacramento, como llegó a poseer mi corazón y a los 19 años ingresé en mi Congregación, a la que volvería a entrar, si volviera a nacer.

Para mí ser Sierva de María, Ministra de los Enfermos en estos momentos sigue teniendo esa raíz profunda en Jesucristo Resucitado, del que se alimenta y fortalece cada día: “Sin Mí no podéis nada”, en comunión con cada una de las Hermanas que formamos esta gran Familia en la Iglesia.  En nuestra dimensión mariana quisiera destacar esa experiencia de estar con y como Ella de pie junto a la cruz, que es para nosotras ese lecho del dolor donde se encuentra el enfermo; en ofrenda  al Padre, con Cristo, por la salvación de los hombres.

Doy gracias a Dios por el don de mi vocación  y la de todas mis Hermanas con las que convivo y las que me han  precedido, sólo desde esta realidad profunda que nos une a todas es posible el milagro de la presencia del Resucitado en el tiempo curando y sanado a los enfermos; es así que somos y nos sentimos prolongación de su amor y misericordia a todos los hombres nuestros hermanos.

SAM_5462

IGLESIA

 

¡QUÉ FELIZ YO SOY,

CRISTO ME LLAMÓ

PARA SER AMIGO, BARCA Y TIMÓN!

 

ANTE EL AÑO DE LA VIDA CONSAGRADA, nuestras Hermanas comparten:

  1. ¿Sor Laura, qué sentimientos vives con mayor intensidad como persona consagrada, en este año que además celebras tus Bodas de Plata?

Sor Laura G. V

R:  Sentimientos de inmensa gratitud, alegría y esperanza. Gratitud, por el don recibido inmerecidamente; alegría, porque al dedicar este año a la vida Consagrada, me está ayudando a valorar, amar y apreciar aun más mi vocación; esperanza porque es una vida llena de sentido, que es medio de tanta oscuridad, como vemos a nuestro alrededor, representa una llama, una luz que ilumina al mundo, no con su propia luz, sino con la de CRISTO que llena su existencia.

   2. ¿Eres feliz de tu consagración y de tu carisma-misión?

R: Sí, soy feliz de seguir un Camino concreto, a Jesús!, de haber hecho mi Opción Fundamental que es Él, y feliz de hacerlo con este Carisma concreto, como Sierva de María, porque puedo experimentar y ser portadora, como María, como Madre Soledad, del amor y misericordia  de Jesús a los más pobres de entre los pobres: los enfermos de cuerpo y alma.

3. Lanza un mensaje a los jóvenes y al mundo en general capaz de contagiar esa realidad que te hace feliz de verdad.

Hago mía la consigna que en su día nos dio el Papa Benedicto XVI: “JESÚS NO NOS QUITA NADA, SINO QUE NOS DA TODO” y la de Juan Pablo IIJESÚS ES EL ÚNICO QUE PUEDE LLENAR LAS ASPIRACIONES MAS PROFUNDAD DEL SER HUMANO”. Encontrarse con Él, en cualquier estado de vida, es lo mejor que nos puede ocurrir, y para los que somos llamados a una Consagración especial, es el haber dado con el “tesoro escondido”, la “perla preciosa”, la verdadera alegría.

COMPARTE SOR MANUELA

  1. ¿Qué sentimientos vives con mayor intensidad como persona consagrada, en este año?

R: La gratitud por haber sido elegida por Dios para vivir cerca de Él. De haberle entregado mis años jóvenes, mis fuerzas, mis ilusiones, mis esperanzas…  

MM

2. ¿Eres feliz de tu consagración y de tu carisma-misión?

R:  Soy inmensamente feliz por todo lo que he recibido de Dios a lo largo de mi vida. Y más por haberles siguiendo las huellas de mi fundadora, Santa Mª Soledad, con el nombre de la Virgen, su Madre – “Sierva de María”-  aliviando a los enfermos en su mismo hogar, en la noche oscura de la enfermedad; consolando, animando, dando fe y esperanza tanto a ellos como a sus familiares porque nuestra ayuda no se reduce sólo al enfermo, se extiende a todos los miembros del hogar.eguido en este carisma, 

3. Lanza un mensaje a los jóvenes y al mundo en general capaz de contagiar esa realidad que te hace feliz de verdad.

R: A los jóvenes les diría que sean valientes en dar el Si cuando oigan la llamada de Dios. Que vale la pena dejar todo por Él.  El mundo ofrece cosas que perecen, las que regala Dios nos proporcionan una alegría perdurable. Y a las familias le diría que,  cuiden a sus seres queridos enfermos; ellos se sienten indefensos y necesitan nuestra ayuda, cariño y atención. El mismo Señor lo dice: “Ni un vaso de agua que diereis en Mi nombre quedará sin recompensa. (Mc 9,41) 

COMPARTE SOR JOSEFINA S. M.

1. ¿Qué sentimientos vives con mayor intensidad como persona consagrada?

R: Me siento sin más, una “privilegiada, favorecida”. Elegida gratuitamente, sin más motivos que el amor libre e infinito de un Dios. No cabe mayor sentimiento que el de la gratitud, la felicidad y la fidelidad.

nuevo JS

 2.  ¿Eres feliz de tu consagración y de tu carisma-misión? 

 R: Muy feliz; me ha tocado un lote hermoso y me encanta mi heredad, puedo decir con el salmista. La consagración religiosa es lo mejor que el Señor ha podido elegir para mi frágil persona. Me apoya su fidelidad y me sostiene y acompaña su Amor. Mi carisma-misión, es fuente de fecunda y profunda alegría; el sentirme, samaritana, enfermera y madre  del que sufre, plenifica mi ser de mujer consagrada, Sierva de María ministra de los enfermos.

  3. Lanza un mensaje a los jóvenes y al mundo en general capaz de contagiar esa realidad que te hace feliz de verdad.

Mi mensaje a los jóvenes no puede ser otro que el de Jesús: ¡venid y lo veréis! Y “déjate mirar por ÉL”. Seguro que si lo hacen, podrán convencerse de lo que dice la famosa canción: “Es imposible conocerte y no amarte, es imposible amarte y no seguirte; me has seducido, Señor”. Convencimiento y decisión porque, es mucho lo que van a ganar aunque «pierdan» unas migajas de placer y felicidad, sanas, nobles y bellas, sin duda, pero al fin y al cabo, pasajeras. 

3 respuestas a «Jornada de la Vida consagrada – 2015»

  1. Vale la pena haber entregado la vida, desde joven a Cristo en sus miembros dolientes. Gracias, Señor porque me llamaste, gracias porque me elegiste y gracias porque quisiste que yo te siguiera en esta Congregación de la que me siento enormemente feliz. Ruego a Dios me conceda vivir a su servicio toda mi vida.

    • Es una satisfacción saber que el gozo, la alegría y la gratitud de estos momentos, son reforzados por la certeza de sentirnos consagradas en esta congregación.
      Comparto esa alegría y la extiendo a todas las hermanas y personas que la lean.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.