Novena: Día 9

9º DÍA DE LA NOVENA A NUESTRA SEÑORA DE LA SALUD

MARÍA DE LA SALUD, PATRONA DE LA CONGREGACIÓN

Madre Soledad, nuestra Fundadora, nos decía en una de sus cartas: “Nuestra querida Madre de la Salud, está sin cesar pidiendo a su santísimo Hijo por sus queridas Siervas, siendo esta Señora la Enfermera mayor de la Congregación, por excelencia”.

Ternura de Madre y Virgen, lucero de la mañana,
en la noche del dolor, escucha Tú mi plegaria.
María, esperanza nuestra, Dios te salve

Oh Virgen de la Salud, alivia Tú mis pesares,
cura mi cuerpo y mi alma, alumbra mis ideales.
María, esperanza nuestra, Dios te salve

Junto a la Cruz de Jesús, supiste qué es el dolor;
eres fuente de salud, para el pobre pecador.
María, esperanza nuestra, Dios te salve

Lectura de un sermón de Sto. Tomás de Villanueva:

“Sedientos, venid todos a las aguas; acudid a la fuente de la gracia, a la fuente de la alegría, a la fuente de la suavidad, a la fuente de la misericordia… Lléguese el justo y saque la gracia; el pecador el perdón, la alegría el triste, la curación, el enfermo, y el atribulado el consuelo…
Y Tú, ¡Oh Señora nuestra, consoladora nuestra, nuestra mediadora¡ mira cómo acudimos todos a Ti, cómo corremos tras Ti al olor de tu fragancia. Todos anhelamos venerarte y alabarte con espíritu devoto y sincero afecto. ¡Oh Señora¡, levanta y mira alrededor de Ti. Todos estos se han congregado para venir a Ti; tus hijos, de lejos llegan y tus hijas de todas partes se levantan, acuden a Ti, como a común refugio, como al común remedio. Concédenos que, por el ardor con que te honramos al presente, podamos gozar de tu amable presencia en el futuro”.

Manifestemos ahora a María, nuestras necesidades, hechas súplica confiada, sabiendo que no puede desoír la plegaria pobre y humilde de sus hijos necesitados:

  • Con María, oremos para que se muestre a todo el que sufre, como salud, redención y esperanza nuestra. ¡Oh María, salud de los enfermos…!
  • Con María pobre y humilde, oremos por los ancianos en soledad, los niños abandonados o maltratados, los que son despreciados por nuestra sociedad. ¡Oh María, salud…!
  • Con María, oremos al Señor por quienes hemos venido a su encuentro, confiados en su maternal protección y queriendo manifestarle nuestro cariño filial. ¡Oh María, salud…!

Oración Final: Tú que del triste mortal