168 aniversario de fundación

13 Ago

María, envuelta en misterio, en asombro y belleza, te elevas como Reina y Señora de cielos y tierra. Tierra que queda tan triste y tan sola, que no se consuela si no es a tu poderosa sombra.

Extiende, Oh Madre, tu manto largo y suave sobre tus hijos peregrinos por este extenso valle. Te envuelven las nubes, los mares te alejan de nuestras orillas y sus olas ocultan tu figura bella y tierna de Madre. Los campos, los árboles y montes te ocultan; los pájaros cantan trinos de amores, el aire rodea tu cuerpo cual brisa suave. Tan envuelta en misterio, tu ausencia penosa se hace presencia amable, porque la fe y el cariño, anidan en nuestros corazones de hijas, que irresistiblemente sienten los desvelos de Madre.

Levanta tu vuelo, Virgen y Madre! El Padre te espera deseando coronarte; el Hijo prepara tu Trono de Reina de cielos, tierra y mares; y el Espíritu engalana el Tabernáculo sagrado donde seguiremos admirándote, recibiendo tu mirada protectora y sintiendo tus latidos de Corazón de Madre.

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